Smoothie bowl de plátano, aguacate y té matcha

#Dietas especiales 18 julio 2021


Foto: ABC.


La semana había pasado rápida. Mari Carmen ya volvía a Luesia y Sori había quedado con Joan para que le explicara el favor que le quería pedir. Mientras Mari Carmen acaba de hacer la maleta, Sori preparó el desayuno, Smoothie bowl de plátano, aguacate y té matcha


Puso en el vaso del Thermomix® un aguacate en trozos, 20 g de zumo de limón, 30 g de espinacas baby frescas,  400 g de plátano en trozos que había congelado, 2 cucharaditas de té verde matcha , una cucharada de semillas de chía, una cucharadita de extracto natural de vainilla, 10 g de jarabe de arce  y trituró 30 seg/vel 9. Con la espátula, bajó los ingredientes hacia el fondo del vaso y mezcló 30 seg/vel 8 para tener una consistencia sedosa y suave.


Repartió en dos boles y cubrió generosamente con arándanos, fresas, chips de plátano, virutas de cacao, pistachos y copos de coco.


Cuando Mari Carmen vio el colorido desayuno abrazó a su amiga agradeciéndole la estancia y lo buena anfitriona que había sido. Había aprendido mucho sobre el mundo del chocolate y se iba muy contenta y con muchas ideas.  Casualmente no era la única aragonesa que había en el proyecto, también estaba Charo, con la que había quedado para volver, pues ella tenía coche y la dejaría en Zaragoza.


Sori y Joan habían quedado en la rambla de Badalona, justo delante del pequeño edificio del acuario. Como era domingo, aprovechó para entrar y ver la pequeña colección de peces y otros animales marinos, mientras de fondo se oía la música de la cobla tocando sardanas.


En otros tiempos hubieran quedado en la terraza de Can Ramonet para tomar un vermut servido en unas botellas minúsculas con el sifón al lado y con los camareros perfectamente uniformados de blanco o tomarían una horchata en la terraza de Can Fillol, pero todo cambia y ahora son otros los locales que lo ocupan.


Mientras esperaba se dedicó a observar: un par de enamorados que acababan de empezar y no sabían cómo unir sus manos, un papá con su hija subida en unos patines haciendo sus primeros pinitos y conociendo de primera mano la ley de la gravedad, los danzantes de la colla de sardana, la mayoría superaban los sesenta, pero era un buen motivo para quedar y moverse...


Joan llegó puntual - ¡Hola Sori! - se abrazaron y el tomó asiento.


- Me tienes en ascuas, ¿Qué es eso que me tienes que decir?


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