Pan de cañada. (Lamineros)

#Masas, panes y repostería 21 enero 2021

Guayen estaba dispuesta a darle una sorpresa a su madre. Ya hace días que le ronda por la cabeza, pero desde que está en Ainsa,  para poco por Huesca. Esta semana libra y puede pasar toda la semana en casa. Había llegado su momento. Mil veces había hablado su abuela María Jesús del abuelo Santos cuando bajaba a Ejea y les traía Pan de cañada. Desde que tenían el Thermomix® le gustaba alcahuetear las recetas desde la app y había descubierto la que haría feliz a Raquel. Le costó encontrar la levadura, más por su falta de conocimientos culinarios que por ser difícil de hacerlo. Ya tenía todos los ingredientes. La harina era de Villamayor, de las mejores de la zona. Con la Thermomix® le resultaba muy fácil.


Claro, a la hora de poner el horno en marcha ya era otra cosa, así que decidió llamar a Joan.


-¡Hola Joan! Soy Guayen.


-¡Hola preciosa! ¡Que gran sorpresa!


-Verás, es que tengo unos días de fiesta y quiero darle una sorpresa a mi madre. Estoy haciendo una masa con la Thermomix® . Hasta ahí muy bien, pero no me aclaro con el horno.


-Es muy fácil, has de poner el horno por arriba y por abajo a la temperatura que te pide. Siempre que no indique lo contrario en la receta. ¿Qué vas a hacer?


-Pan de cañada.


-¡Madre mía, es espectacular! Tu madre estará encantada. ¡Quiero foto!


-Por supuesto la tendrás. Muchas gracias. Un besico.


-Otro para ti y para todos.


Aclarada la duda y hecha la masa solo tuvo que esperar unos minutos para poder ver su trabajo realizado.


Este pan era típico entre los pastores aragoneses. Tiene la forma del zurrón y era un buen recurso para transportar cuando hacían la trashumancia. No es extraño encontrarlo en cualquier parte de Aragón.


Sacó el pan del horno y se tuvo que contener para no empezarlo. Entre el aspecto y el olor era muy difícil no pellizcarlo. Hizo unas cuantas fotos y las colgó en Instagram con un pie de foto. Mi primer pan con Thermomix® . Sabía que su abuela María Jesús estará orgullosa de su logro. 


Se oyó la puerta. Raquel ya estaba entrando en casa.


-¡Guayén!  ¿Qué es lo que huele tan bien?


Al entrar en la cocina y ver el pan se le saltaron la lágrimas y le vinieron recuerdos de alguna tarde de verano en el corral de la casa de sus abuelos en Bardenas. Miró a Guayen y la abrazó.