Smoothie de uva, piña y espinacas

#Bebidas 26 junio 2021


Foto: curso cata de uva


Chen se percató de que Sergio había marchado, pero no podía mirar ni por un instante el móvil. Todo eran felicitaciones y diferentes galeristas interesándose por las obras. Muchos ya querían comprar, pero ella sabía que si en esos momentos vendía sería flor de un solo día y tenía que aprovechar el tirón de algunas firmas para empezar a darse a conocer. Por eso había negociado para llevar la exposición a galerías de Valladolid, Tarragona y Arrecife. Poco a poco se fue despidiendo de los invitados y pudo mirar el teléfono con los cientos de felicitaciones por la inauguración. Pero el que realmente le importaba era el de Sergio, que al leerlo supo interpretar como lo que era, una excusa. Los dos eran de mundos muy dispares y ese sería otro frente que tendrían que trabajar. Entró en su despacho para llamarlo.


-Hola cariño ¿ cómo  está Reyes ?


- Amor, está bien, un poco cansada pero bien ¿ cómo ha ido ? Nunca pensé que hubiera tanta gente en un evento así. 


- Genial, muchos contactos y gente muy interesada. Ha salido muchísimo trabajo, todo un éxito.


- ¿Quieres que vaya a buscarte y cenamos algo juntos?


- Te lo agradezco pero entre los nervios y algo que he picado no tengo nada de hambre. Además estoy muy cansada, así que me iré a casa, me daré una ducha y ya nos vemos mañana. ¿ Te parece ?


- Si claro - era lo que menos le apetecía del mundo, lo que necesitaba era ir a verla y abrazarla. Tenía la sensación  de que se le iba a escapar.


Por su parte Chen se despidió del personal de la galería y se fue a su casa. Le apetecía infinitamente tomar un baño de espuma. Mientras la bañera se iba llenando de agua se preparó un Smoothie de uva, piña y espinacas


Puso en el vaso del Thermomix® un plátano en trozos, 100 g de piña fresca, una naranja pelada sin nada de parte blanca en cuartos, 200 g de uvas blancas sin semillas, 80 g de espinacas baby frescas, 150 g de agua muy fría y 150 g de cubitos de hielo y lo trituró todo durante 2 minutos a velocidad 10. 


Puso música de Nina Simone, encendió una docena de pequeñas velas, desconectó el móvil y dejó la copa junto a la bañera. La bata de seda se escurrió por su cuerpo como si estuviera cambiando de piel y transformándose en una nueva Chen.


Si te gusta el relato dale al like de esta página.


Sigue el relato clicando aquí