Tortilla de alcachofas ( A salvo)

#Huevos y quesos 22 enero 2021

Foto. Viviendo la salud.


Estaba en su cuarto jugando con su hermano Paco  sobre una gran alfombra que perimetraba su libertad. Los dos estaban descalzos, tan solo con unos finos calcetines de hilo blanco. Había una norma dictada por sus padres que no podían salir descalzos de allí. Como no podía ser de otra manera, a los dos hermanos les regalaban juguetes similares, pero Paco solo jugaba con los de Alfons, así los suyos siempre estaban en mejor uso. De repente un gran estruendo les hizo gritar y por primera vez no respetaron la ley que su madre les había marcado, salieron corriendo despavoridos en busca de ella. María también estaba sobrecogida. Miraron por el balcón y vieron una gran columna de humo desde la fabrica de enfrente de casa. Todos los trabajadores corrían despavoridos por los alrededores. María vio que estaban en peligro, así que hizo calzarse a los pequeños, les puso una chaqueta y se fueron a toda prisa de allí. 


En aquellos años había un gran boquete en mitad de la calle. Era la entrada al túnel de lo que sería el metro. La policía hizo que allí se encontraran todos los vecinos y trabajadores de la zona. Durante unas horas ese fue su refugio. De vez en cuando se oía alguna detonación. El ayuntamiento tuvo que habilitar un polideportivo de manera inesperada, cruz roja trajo mantas y comida, muchos vecinos expresaron su solidaridad. En medio de tanto caos apareció una hermosa mujer con el pelo rojizo, era Carmen, compañera de María en sus primeros años de trabajo. Hacía mucho tiempo que no se veían pero se saludaron efusivamente  dadas las circunstancias. Carmen les ofreció su casa y María asintió. En el polideportivo solo pasó la noche el padre de los chicos.


Alfons salió hacia la terraza y le preguntó a Mario.


-¿Tu madre se llama Carmen?


-Si. -dijo Mario sorprendido.


-Pues yo he dormido en tu casa. 


Alfons comenzó a relatar sus vivencias y le hizo recordar que esa noche ellos dos, Mario y su hermano durmieron en la misma cama, ubicándose como las botellas de cava al ponerlas en una caja. A Encarna se le escapó una lagrimita. El resto quedó sorprendido por la historia. La conversación fue larga pero la noche empezaba a acechar, así que decidieron ir marchando. Obviamente Alfons y Mario tuvieron una despedida más entrañable.


Tras recoger la cocina, llegó el momento de preparar la cena. Sonia les había traído  huevos y alcachofas de un payés al que iba a comprar. Hoy cenarían Tortilla de alcachofas


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