Sopa de harira con pollo (Mala mar)

#Sopas y cremas 23 enero 2021

Foto ¡Hola!


El Aligot era una pequeña embarcación que Tonet había comprado al jubilarse. Cada día salía al mar, para él era tan necesario como el respirar, no concebía su vida sin ir al mar. Los días de lluvia se acercaba a la playa y la saludaba. Decía que todos sus amigos se enfadan en algún momento y no por ello les daba la espalda. Remei ya había aprendido a vivir con ello.


Susín tenía el privilegio de ocupar la parte trasera de la embarcación, era un extraño mascarón desubicado. Conforme se iban adentrando en el mar y abandonando el puerto se transformaba en  vigía sin perder la atención. 


De pronto se empezó a ver una tormenta a lo lejos y el mar comenzó a moverse. Las hermanas se empezaron a poner nerviosas. Anocheció de manera precipitada. Susín no parecía inmutarse, el viejo Tonet controlaba la situación pero el barco empezó a saltar en cada una de las olas que iba atravesando. Tan solo se oían las olas golpeando en el barco, ninguna de las dos se atrevían a hablar. A lo lejos sólo se veía un rosario de luces que recortaban la costa. El viaje de cuarenta minutos se les hizo interminable. A Marisa le vino a la mente todas esas personas que por motivos económicos o políticos han de escapar de sus países en cayucos o pateras, acinados, con a penas agua y sin saber que suerte correrán al llegar al litoral. Ellas al final eran unas privilegiadas, pero de momento el susto no les abandonaba el cuerpo. El temporal empezó a amainar y la llegada a Tabarca se hizo más soportable, aunque aún daban algún que otro bandazo. 


Finalmente llegaron a puerto y Tonet les dijo que muy probablemente tendrían que hacer noche allí.


-Si estuviéramos en Alicante no habría problema de que os quedarais en mi casa, pero mi cuñado no quiere a nadie que no sea de la familia durmiendo en su casa.


-¿Hay algún lugar donde poder dormir? - preguntó Maica preocupada.


-Podemos mirar en la casa del gobernador, aunque está cerrada Amina vive allí de manera permanente para hacer el mantenimiento.


Conforme se iban acercando vieron todas las calles vacías. Era como un viaje en el tiempo retrocediendo a su infancia. En el interior del hotel se veían algunas luces encendidas. Llamaron y una preciosa mujer con el cabello cubierto con un pañuelo a modo de tocado les abrió.


-¡Hola! ¿Qué tal Tonet? -dijo Amina sonriendo y mirando a las forasteras.


Tonet le explicó lo que les había ocurrido y preguntó si se podían quedar las chicas. Amina le respondió que si y enseguida las hizo entrar. Se despidieron de Tonet y quedaron en verse al día siguiente para volver a Alicante.


-¡Harira! - preguntó Maica al entrar y oler ese maravilloso plato marroquí.


-Si, Sopa de harira con pollo. ¿La conoces?


-¡Me encanta! - dijo Maica mientras evocaba uno de sus viajes.


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