Gazpachuelo ( La llave)

#Pescados y mariscos 12 marzo 2021

Foto BM Supermercados


Mientras las féminas guisaban Mario aprovechó para ir al viejo inmueble. Al llegar le volvió la sensación inicial de que todo había encogido, todo era mucho más pequeño de lo que él recordaba y lo que realmente había ocurrido es que él había crecido y la perspectiva no era la misma. Hace varios años  que esperaba ese momento, desde el fallecimiento de su tío Fali. Él fue el encargado de limpiar el piso y deshacerse de la mayoría de cosas que allí había. Rebuscando por los bolsillos de la ropa apareció una llave etiquetada piso de mamá en Córdoba. Era una llave pequeña, como para abrir una caja que Mario sospechaba estaría allí. No quiso decir nada a su familia del hallazgo, los conocía muy bien y sabía que le podía traer problemas. El viejo Fali vivía en un antiguo piso de los de renta antigua y  la paga le llegaba justa para hacer su día a día. Así que era un misterio lo que esa caja podía abrir. Revolvió todo el piso, pero no fue capaz de encontrar nada y con su alergia al polvo no era muy buena idea insistir. 


Llamaron a la puerta y su corazón dio un brinco  que casi se le escapa por la boca. Era Sergio, su amigo-vecino de la infancia. Había envejecido fatal. Calvo, le faltaban un par de dientes, había engordado y la forma de su boca dejaba ver el ictus que padeció. 


- ¡Mario, soy Sergio!


- ¡Sergio, no te hubiera conocido! - se abrazaron y decidieron salir a dar una vuelta, ya seguiría en otro momento indagando qué sería lo que abría la llave. 


El barrio estaba muy cambiado, el viejo bar Oasis ahora estaba regentado por una familia china, pero siguiendo con las costumbres locales, al pedir sus cervezas les trajeron una tapa de cazón en adobo.


Mientras tanto Reyes y Encarna estaban enfrascadas en una eterna conversación. 


-La primera vez que vinieron a Córdoba Mario y su familia él era muy pequeño y mi padre le dijo que era un monicaco, y  le hizo gracia al niño, así que desde entonces, al llegar aquí decía que se llamaba monicaco y con ese nombre se ha quedado. 


- Que anécdota tan simpática - dijo Encarna. De repente sonó un mensaje en el móvil - es Mario, dice que ha ido a comprar a casa Palomo, que él prepara la cena.


Encarna no entendía nada, pero se encontraba muy cómoda con aquellas gentes.


- ¿Y qué te ha dicho que va a preparar?


- Creo que se ha equivocado, me ha dicho Gazpachuelo. ¿Querrá decir gazpacho, no? - la anciana rió a carcajadas, se acercó a su Thermomix® y en cookidoo buscó la receta y dejó hecha la mayonesa para ahorrarle tiempo a Mario, el resto ya lo haría él  cuando llegaran - Madre mía, el monicaco en casa, pensó.


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