Tartar de buey

#Carnes y aves 22 julio 2021

Foto : Solobuey


La carnicera estaba preparando un encargo, Tartar de buey. Puso en el vaso de la Thermomix® 40 g de cebolleta en rodajas  y unas cuantas hojas de perejil. y lo troceó 4 seg/vel 5.


Añadió 250 g de solomillo de ternera sin nervios, en dados de 4 cm semicongelados, una yema de huevo,  pimienta negra, una cucharada de ketchup, una cucharadita de mostaza de Dijon, 10 gotas de tabasco, una cucharadita de salsa inglesa, una cucharadita de zumo de limón y 20 g de alcaparras  y lo picó  6 seg/vel 10. Dividió la mezcla de carne en 20 bolas y las estaba aplastando para formar ministeak cuando Sori y Joan abrieron la puerta.


-¡Buenos días!- dijeron al unísono.


-¡Buenos días! - respondió la carnicera mientras acaba de hacer la última pieza- perdonen acabo con un encargo y enseguida les atiendo.


-No hay prisa- respondió Joan- la señora se lavó las manos y dejó la bandeja en la nevera que tenía en el obrador.


-¿En que les puedo servir?- dijo sonriendo.


-Venimos a buscar la llave del la casa del hermano de Mosen Pere- a la carnicera se le cambió la cara.


-Si, me dijo mi hermano que vendrían a buscarla pero no se donde la ha dejado.


Joan, esperándose una respuesta así le dijo que no tenían prisa, y los dos se sentaron en dos trasnochadas sillas de formica y una extraña aleación de metal que estaba perdiendo el brillo por todos los lados. La tendera, viendo que no tenían intención de irse y pensando en la clientela que iría llegando decidió entrar a buscar la llave.


-Creo que es esta. La casa está en un callejón que sale de la plaza, pero no se bien el número.


-Calle del Pont numero siete- dijo Joan sin dejarse intimidar.


- No sabía el número, pero ya veo que usted si- exclamó con ironía.


-¡Muchas gracias! Nos vemos en un ratito - abrieron la puerta y se fueron hacia la casa. El pueblo era precioso, está cómo colgado de una gran falla y las vistas desde allí son espectaculares. Fueron al  mirador antes de acercarse a la casa. Era un regalo para lo sentidos. No se demoraron mucho y se dirigieron hacia ella.


Al llegar a la misma, les costó un poco abrir la puerta, se veía que hacía días que nadie entraba. A pesar de estar todo en buen estado, necesitaba un repaso a conciencia. Detrás de la puerta de la calle les esperaba unos empinados escalones.


-¡Vamos! - exclamó Joan.


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