Azúcar glas

#Técnicas básicas 24 febrero 2021


Foto: El Ibérico


Raquel marchó con la compra a casa de su madre, aún hacía sol, así que decidieron dar una vuelta por el parque. A mitad de camino se sentaron en un banco cercano a los juegos infantiles. Había un  par de mellizos que no paraban  de correr y saltar, ya se sabe, carne que crece no para. También había una niña con coletas sentada junto a un árbol leyendo y más allá un pequeñín que empezaba a dar sus primeros pasos. María Jesús empezó en cómo había pasado de rápida la vida, parece que fue ayer cuando se tenía que hacer cargo de los suyos, pero se sentía orgullosa de la familia que tenía.


A lo lejos se oyeron unos gritos.


- ¡Al ladrón, al ladrón! - Miraron hacia el lugar desde donde se oían los gritos y era un muchacho moreno el que gritaba, pero no se veía a nadie corriendo por allí, salvo un pequeño perro negro. Se fijaron bien y vieron que el can llevaba algo entre sus dientes. Una cuadrilla de jóvenes intentó pararlo, pero este lo tomó como un juego y cada vez corría más. Lo que llevaba en la era una riñonera, Tras mucho intentarlo apareció una señora mayor en escena. Silbó enérgicamente  y el perro se quedó inmóvil. Se acercó a él y le hizo abrir la boca. No opuso ninguna resistencia. Agarró la riñonera y se la dio a su dueño.


-Toma


-Muchas gracias señora - La mujer dio la vuelta y se fue con su mascota bordeando el río. Todo el mundo estaba atónito de lo fácil que había resultado.


Mientras tanto en Calella, Corita estaba preparando su fondo de nevera. Últimamente le había dado por hacer pasteles y le gustaba más hacerlos con panela que con el azúcar convencional, pero Azúcar glas de panela no existe en el mercado, ella con su Thermomix® si lo podía hacer. Cuando vivió en Madrid su casa era un no parar de recibir gente y siempre los sorprendía con sus especialidades. Ya no estaba para tonterías, así que ahora con Thermomix® y su cookidoo tenía la posibilidad de hacer muchísima variedad. Mañana tenía una visita muy especial y le quería sorprender con algo muy especial.


Abrió su armario y sacó su álbum de fotos. Allí tenía media vida. Le vino a la memoria una melodía. 


-Yo me voy todas las tardes, a merendar al hotel Ritz...


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