Arroz al horno (Carta del pasado)

#Pastas y arroces 23 febrero 2021

Fuente Enrique Tomás


En la carnicería había tres personas esperando turno. Una niña que empezaba a hacer sus primero recados y llevaba el dinero cerrado en su puño como si al abrirla perdiera el alma. Una anciana que pidió para sentarse mientras esperaba en una de las sillas de formica y Amparo, una recién llegada al pueblo que tenía muchas ganas de integrarse.


-Mira Amparo, mi amiga Raquel me acaba de traer un postre de tu tierra que ha hecho ella - dijo Mari.


-¿Qué te ha traído?


-Farinosa de cabello de ángel.


- A mi me encanta. Mi abuela la hacía para estas fechas. Pero ya hace tiempo que no la como. Hoy también voy ha hacer un plato típico de allí. Arroz al horno.


-No lo he probado nunca. 


-Ponme un bote de garbanzos cocidos, un hueso de ternera pequeño (de caña o de rodilla), un trozo de jamón curado pequeño, un muslo de pollo con piel, 200 g de carne de ternera (morcillo o falda), un chorizo, 50 g de panceta fresca de cerdo en dados y una morcilla de cebolla. También un paquete de arroz y una lata de tomate. De todo los demás  ingredientes ya tengo en casa.


-¿Todo eso es para el arroz? ¡Madre del amor hermoso!


-En ocasiones se le pone lo que sobra del cocido. ¡Está buenísimo!


Raquel miraba desde atrás y estaba esperando que no hubiera nadie en la tienda para preguntarle a su amiga que es lo que pasaba con la carta. En otro momento la hubiera leído, pero después del lío que tuvo con Ana, no quería remover la caja de los truenos. La última en abandonar la tienda fue la zagalica. 


-Mari, he visto la carta y los clínex,¿ qué pasa? 


A Marí se le desencajó la cara - No tenías que haber mirado nada.


-Y no lo he hecho, pero no me dirás que no da que pensar esos pañuelos usados junto a la carta.


-¿Te acuerdas de José Miguel, el amigo de mi primo?


-Si, que estuviste tonteando un par de meses. Pues me ha dicho que tiene algo que contarme, que es un romántico y que a él eso de los mensajes por teléfono no le va. Yo lo he intentado llamar pero no me contesta, así que esta mañana antes de abrir le he escrito. Resulta que ahora está viviendo en Guadalajara y no se cuanto tiempo estará para recibir la carta y seguir la conversación.


-Mujer, se puede ser romántico y no contestar a mensajes del teléfono, pero no recibir una llamada, resulta por lo menos sospechoso.


-Tuvimos una relación muy bonita y no quiero que me haga daño.


-Lo entiendo. No digo que no le escribas, pero tómatelo como un juego de momento.


Se abrió la puerta de la carnicería y era de nuevo Amparo.


-Me he quedado sin azafrán. Dame una cajita ¿Qué te debo?


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