Berenjenas rellenas con alubias y tomates (Observando tórtolas)

#Verduras, hortalizas y ensaladas 29 enero 2021


Ana había delegado en su hermana el cuidado de su madre y esos días los pasaría en su piso. Aunque tenía que trabajar era una delicia poder decidir que canal de televisión veía, si dedicaba un tiempo a la lectura o tan solo poder observar a los paseantes desde la galería que daba al paseo. Ahora, aunque era necesario abrigarse, la luz iba cambiando y el día se iba alargando, se empezaba a barruntar que la primavera estaba de camino. El cedro que tenía en la pequeña plaza desde de la que se accedía a su casa se podía ver desde la ventana de la cocina y veía cada día que una pareja de tórtolas que iba trayendo ramitas para armar su nido. Una sonrisa aparecía en su rostro contemplando la escena.


Tenía unas berenjenas y se le había ocurrido mirar en cookidoo y poder llevar algo para compartir a casa de Mari. Hacía días que no se veían. Bajarían Raquel y Gabi, así que eran cinco, pero en los filtros puso seis raciones. Revisó los ingredientes y solo le faltaba comprar las judías, había decidido ir a merendar a la panadería de abajo, ayer vio que habían habilitado unas mesas, de allí iría al super y compraría algo más, así que lo incorporó a su lista de cookidoo en el apartado artículos adicionales. Le encantaba mirar las revistas y colecciones. Por eso eligió Berenjenas rellenas con alubias y tomates de la revista de febrero. Se puso el abrigo amarillo que se compró el año pasado cuando bajó de rebajas a Zaragoza el día del Voto. Era de paño, abrigaba mucho y no más verlo le encantó. El catorce de enero Ejea queda desierta, pues se aprovecha la fiesta local para visitar Zaragoza o Tudela y salir un poco de la rutina, con la excusa de las rebajas.


No llegó a la calle que empezó a sonar el teléfono, era Mari.


-¡Hola encanto! ¿que te cuentas? Acabo de salir de casa.


-¡Ostras tía! Me acaba de llamar mi prima Bego y creo que la policía se ha llevado a Mariano. Esto no va a salir bien, pero él se lo ha buscado. 


-Mira cariño, veo que estás muy nerviosa pero no entiendo nada. Me acerco a la carnicería y me explicas.


-Ahora no, que voy a abrir y no te podré explicar nada. ¿Te vienes a eso de las ocho?


-Mejor te llamo,  a esas horas ya hace frío. 


-Vale. Hasta luego.


Por un momento pensó que se le iba a fastidiar la tarde. A Mari la quería mucho, pero para un día que podía disfrutar de un rato para ella...


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