Fiambre de pollo con pistachos (Preparando la excursión)

#Carnes y aves 05 marzo 2021


Foto: ABC


Eva se iba acostumbrando a su nueva vida, era muy aplicada y respondía bien a los estímulos que la psicóloga del colegio proponía. Muchos fines de semana iba a casa de sus abuelos maternos. Los padres de Rosa vivían muy cerca de casa de Maica,  pero eran muy mayores para hacerse cargo de la niña de manera permanente.  Los padres de José hace años que decidieron volver a Águilas. Paco, el abuelo tuvo un accidente laboral y perdió movilidad en las piernas, eso dificultaba que Eva estuviera con ellos de manera permanente. Pero el mes de Julio se bajaba con ellos hasta después de las fiestas del municipio que eran en agosto. El resto del tiempo se lo componían entre Maica y su hermano Jesús. Al principio fue duro, pero Eva lo puso fácil.


-Maica, tengo que hacer una redacción sobre qué he hecho el fin de semana y la verdad no se qué poner. He ido a comprar y por la tarde he jugado un poco con el abuelo, pero se cansa muy pronto.


-Pero también has jugado con Sandra y Raúl.


- ¡Ah , si! Me he reído mucho cuando Sandra ha escrito una frase en la pizarra mal y Raúl le ha dicho te has "enquivocao". Me voy a preparar la mochila para este finde.


- No, no  - dijo Maica moviendo el dedo negando y con una sonrisa pícara - este fin de semana tenemos una sorpresita.


La pequeña Eva se quedó mirando a Maica sin parpadear y comenzó a gritar - Dímelo, dímelo - mientas saltaba feliz. 


-Si te lo digo ya no será una sorpresa. Venga grandullona, a lavarse los dientes y a la cama - mientras Eva se lavaba los dientes, Maica empezó a preparar uno de los platos preferidos de la niña, Fiambre de pollo con pistachos.  Era muy sencillo de hacer; pollo, huevo, beicon, pistachos y poco más. Mañana había quedado con los padres Sandra y Raúl para visitar el parque del Laberinto. 


Un día de estos tendría que buscar hora con la psicóloga. No sabía cómo enfocarle la muerte de su madre mientras la llevaban a la cárcel. Aquel maldito autobús iba demasiado deprisa. José no resistió la noticia y acabó quitándose la vida. Pero ella sería capaz de remontar a la pequeña y darle un buen futuro.


-¡Venga Eva, a dormir!


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