Smoothie bowl de piña, plátano y frambuesas (Día de boda)

#Dietas especiales 28 abril 2021

 Foto Cocina Delirante


Joan se fue a dormir pronto, después de la visita tuvo una demostración online y estaba fatigado. Mañana tenía que volver a llamar para saber si se quedaban el Thermomix® . Alfons tampoco tardó mucho en irse a dormir.


Amaneció nublado. Al ser festivo remolonearon un rato más en la cama, pero Joan no es muy amigo de estar despierto sin hacer nada así que se fue a preparar un smoothie bowl de piña, plátano y frambuesas. Puso en el vaso del robot 2 plátanos congelados en trozos, 300 g de piña fresca congelada en trozos, 2 cucharadas de miel y 250 g de agua de coco y trituró 2 minutos a velocidad 10. Repartió el smoothie en dos boles. Decoró con 4 frambuesas y 4 cucharadas de muesli.  


Al poco se levantó Alfons y se sentaron junto a los ventanales que daban al jardín. Después de darse los buenos días comentó: Me resultó muy curioso el conocer a estos conocidos tuyos después de tantos años. Pablo es todo un personaje de novela.


- Si, he de reconocer que es peculiar. Lo que me parece increíble es lo bien que se conservan los dos. Me haría gracia acercarnos hoy por el centro y ver a los invitados de la boda, seguro que vendrá algún famoso.


- ¿A que hora dijo que era?


- A las doce. ¿Te apetece ir?


- Por mi ningún problema. ¿A que hora tenemos que estar mañana en Calella? Me encantará ver la cara de Sonia cuando estos dos aparezcan por allí. Cambiando de tema, me parece muy fuerte que para obtener la herencia de su tía tengan que pagar ese dineral. Además eran ellos y otra heredera, que según dijeron ya es mayor. Esto de las herencias es complicado.  


- Totalmente. ¿Te está gustando el  smoothie? A mi me parece brutal. Es un pelotazo para todo el día. Además la presentación queda preciosa. Yo me cambio de ropa y estoy listo, si te parece damos una vuelta antes de ir al bodorrio. Quiero mirar algún regalo para mis hermanas en la tienda de Lola.


- ¡Genial! yo compraré ambientadores para los armarios que se están quedando sin olor!.


Después de hacer diferentes recados se acercaron a la iglesia y vieron a los franceses ataviados los dos de chaqué, el de Pablo más clásico, el de René con estampado de fantasía, un cachemir muy fino. Se saludaron desde la distancia pues estaban con otros de los pasajeros que habían conocido en el crucero. Entre ellos se veía uno más alto vestido con un traje chaqueta azul marino. 


-¿Joan, ese tan alto no es Otto?


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