Barritas de arroz inflado con cacahuetes (El matadero)

#Dietas especiales 24 enero 2021

Foto Ocu


Como cada mañana el despertador avisa a Julio  para que fuera levantandose. No era el trabajo de su vida, pero conocía bien el oficio que había aprendido de sus padres.


Medio a oscuras iba palpando las piezas de ropa que se había dejado en la vieja silla de su habitación. A pesar de haber cambiado todos los muebles hace un par de años, no quería desprenderse de la silla de culo de anea que le había acompañado desde su infancia. En ella su madre lo mecía y cantaba hasta que el sueño lo vencía y con todo el amor del mundo lo dejaba en su lecho y cubría con suaves sábanas de algodón. Tras lavarse la cara y acabar de arreglarse, se dirigió a la cocina, donde se preparó un café de puchero, también recuerdo de su infancia,  así evitaba que el sonido de la cafetera despertara a su hermana. Café con leche, tostada con aceite y un trocito de queso era su desayuno diario. Bajó a la cochera y arrancó su flamante Seat León. Después de pensarlo mucho, el verano pasado lo llamaron del concesionario para ofrecerle uno de kilometro cero y se ahorró unos buenos duros. 


Ya en ruta hacia Tudela veía que la carretera estaba completamente helada. Aminoró la velocidad. Hace días que pensaba en cambiar los neumáticos, pero un día por otro nunca veía el momento. Ya en la frontera con Navarra la policía foral  le echó el alto. Estaba cansado, cada día lo mismo. Mañana me pongo el termo y los invito a café, pensó socarronamente.  Ya vislumbraba las luces de Tudela y un poco antes de su hora ya estaba cambiándose en el vestuario. Los compañeros empezaban a llegar imitando el ritual diario entre ellos: ponerse el mono, después  otro mono blanco como el que llevan los sanitarios, redecilla para el pelo, mascarilla, gorro, guantes y botas con la punta reforzada. Sólo en eso invertía ya quince minutos. Hoy le tocaba la cadena de descuartizar terneras. Esa línea era agotadora, los animales eran muy pesados para moverlos. 


Oscar llegó con su pletórica cara de recién casado. Traía un puro para sus compañeros más próximos. Julio ya estaba acostumbrado y los recibía sin rechistar, pero el no fumaba. Cuando tenía unos cuantos los llevaba al bar donde una vez por semana se veía con sus amigos y los repartía entre ellos. 


Julio aprovechaba los fines de semana para cocinar y últimamente había visto en cookidoo unas maravillosas Baritas de arroz inflado con cacahuetes que le venían de muerte para antes de empezar a trabajar en el matadero y tomar alguna durante la larga jornada. Oscar se lo quedó mirando y él le dio una. Al cruzar sus miradas vio que algo no iba bien.