Crêpes Suzette (El gato)

#Postres y dulces 10 diciembre 2020


Vi cómo se alejaban Alfons y Joan en dirección al mar. Yo me fui con Otto para ver a sus amigos. A lo lejos se oía música de la que suelen poner en las fiestas de  centros de mayores. Un teclado y una voz femenina no muy afinada animaban algún evento. Empezó a sonar el pasoble No te vayas de Navarra y cantando en castellano. Me quedé mirando a Otto y me extrañé de que me esquivara la mirada. Llamó al timbre de la casa donde estaba el sarao. Abrió una mujer bajita, maquillada en exceso. Labios rojo amapola, la sombra de ojos de un azul turquesa profundo y perfilados como con carbón. El pelo mal teñido de un negro imposible y recogido en algo que quería ser un moño, un vestido de color turquesa y zapatos rojos. Nos hizo entrar con una agradable sonrisa.


Yo no entendía nada. En mitad del jardín unas cuantas parejas de octogenarios bailando al ritmo de la música. Otto me miró avergonzado y me presentó a su tía Greta. Ella era enfermera, llegó a Perpiñan a finales de los años setenta y al jubilarse se compró una humilde casa en Arlés. Era soltera, pero desde hacía treinta años tenía un romance con un pescador de Port Vendres , Philippe, de manos desgastadas por el artrosis, con un ceñido pantalón de piquillo principe de galés, chaleco a juego, sobre una vaporosa camisa blanca. El poco pelo que le quedaba quería cubrir su calvo craneo.


En cuanto tuve un momento le pregunté a Otto por sus amigos y confesó que me había mentido y quería presentarme a sus tíos y los amigos de ellos. Me empezaron a temblar las piernas y no me fui de inmediato por no parecer descortés. Tomamos asiento y tomé un agua con limón y un sandwich de jamón y queso. Se me había cerrado el estomago. Se nos acercó Philippe a saludarnos y le preguntó a Otto si era su pareja. Sin mirarme le respondió que si. Me excusé y pregunté para ir al baño y le envié un mensaje a Joan.


-Cambio de planes ¿Dónde estáis? 


- Aun en el restaurante. ¿Qué ha pasado?


-Mándame ubicación, ahora voy.


Le dije a Otto que me parecía algo inaudito lo que había hecho y que me iba. No fue capaz ni de acompañarme a la puerta. Los ancianos ni se percataron de mi marcha. La rabia me inundaba, pero al ir acercándome donde estaban ellos me fui tranquilizando. Subí dos escalones y vi a los dos en una mesa con muy buenas vistas. En cuanto llegué me abracé llorando a Joan, mientras Alfons me cogía por los hombros. Debajo de la mesa había un pequeño gatito que intuyó que algo malo me estaba ocurriendo. Se puso a refregar su lomo contra mi pierna. 


Me hicieron sentarme y me tranquilicé. Un agradable olor a crep me recordó a los que hace mi tía Mariví cuando voy a León. Yo los he hecho alguna vez, pero no me quedan igual.


Alfons me preguntó.


-Soraya cariño ¿Qué ha pasado?


Crêpes Suzette https://cookidoo.es/recipes/recipe/es-ES/r27337


Si quieres seguir la historia https://thermomix-barcelona.es/juan-de-haro-navarro/sopas-y-cremas/menu-bullabesa-bouillabaisse/