Empanada de dátiles y beicon ( Con los gatos)

#Masas, panes y repostería 22 abril 2021

Empanada de dátiles y beicon Foto:  Canales Mapfre.


Elpidia es voluntaria en una asociación de amigos de los gatos y hoy colaborará en la campaña que organizó el ayuntamiento para esterilizar una colonia que había en un viejo apartamento abandonado. Pero tenía que quedar con el equipo veterinario antes


- Sonia, guapa ¿ a que hora vais a venir a Can Perot?


- Elpi, pues mira, el doctor antes tiene un par de visitas en la hípica. Cuando va allí, suele tardar. No creo que empecemos antes de las doce.


- Pues a esa hora a mi me entra un hambre canina - dijo riendo - así que prepararé una Empanada de dátiles y beicon.


- ¿Esa ya la trajiste un día a casa de Corita, no? Por cierto ¿ ella viene?


-  Si, me encanta esa empanada. No, ha marchado de compras a Barcelona. Ha quedado con su primo francés y pasaran el día juntos. Venga, nos vemos luego- colgó sin esperar respuesta. 


Precalentó el horno a 180°C. y colocó un silpack de silicona en la bandeja del horno.


Puso en el vaso 400 g de harina, 160 g de mantequilla que ya hacía rato había sacado de la nevera, 70 g de agua,  un huevo, una cucharadita de sal y 1 cucharadita de levadura química y mezcló 15 segundos a velocidad 6. Puso la masa sobre el mármol y espolvoreó con harina. Lo dividió en dos. Envolvió una mitad en film transparente para que no se secara antes de darle forma. Con el rodillo, estiró una parte de la masa muy fina en forma de rectángulo y colocó en la bandeja. Fue colocando capas de beicon en lonchas, antes le había quitado la corteza y la ternilla, otra de jamón de York, otra de dátiles sin hueso y otra de queso tipo sándwich. Continuó formando capas en el mismo orden hasta acabar con los ingredientes. Volvió a estirar la otra parte de la masa y cubrió el contenido del relleno con ella. Presionó los bordes con los dedos para sellarlos. Pinchó la superficie,  pinceló con huevo batido e introdujo en el horno a 180ºC durante aprox. 30 minutos. 


Sonó el móvil y vio un mensaje de Sonia.


-"A las doce junto a Can Perot"  - cerró las ventanas del comedor y colocó la empanada caliente envuelta en servilletas de algodón dentro de un precioso cesto de mimbre. En la mochila llevaba algo de comida de gatos. Le encantaban, pero desde que murió el suyo, no quería volver a pasar por ese dolor de nuevo. Bastante había sufrido ya en la vida. Cerró la puerta y se encaminó hacia el viejo apartamento. 


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