Farinosa de cabello de ángel (Nostalgia valenciana)

#Masas, panes y repostería 22 febrero 2021


Foto Gastronomía vasca


Al llegar a Ejea se pasó un momento por la papelería de Carmen, había traído unos postres y quería agasajar a Mari cuando fuera a por el encargo que le había hecho.  Compró unas bandejas rectangulares con sus blondas a juego. María Jesús, la madre de Raquel es muy buena anfitriona y cuida el detalle al máximo cuando te ofrece algo en casa y ella quería seguir sus pasos. Al llegar al garaje del piso de sus padres bajó  una cesta con verduras y una docena de huevos, más tarde ya bajaría a buscar los postres.


Hacía más de dos semanas que no veía a su madre. Al llegar llamó a la puerta y María  Jesús tardó un poco más de lo habitual en abrir. 


-Hola mamá, ¿estás bien?


-Hola Raquel, estaba mirando por el balcón, en un rato vendrán a traerme un televisor nuevo.


-¿Que ha pasado con el televisor?


-Ayer estaba tan tranquila viendo las noticias y de pronto dejó de ir. Después de quince años ya ha hecho su servicio. Así que llamé a tu primo Oscar y se ha encargado de comprar otro. 


-Va a ser un acierto el haber venido hoy, así te ayudo a programarlo. Mamá, bajo a por lo que falta y subo -Tomó el ascensor, se dirigió al coche y en un momento llegó al piso de nuevo. 


-¿Te acuerdas del postre que comimos en casa de René cuando fuimos a Valencia que te gustó tanto?


- ¿La Farinosa de cabello de ángel ? Me encanta.


-Pues el otro día busqué la receta y cómo estamos en cuaresma la he hecho con la Thermomix® . Me ha ayudado Izarbe. También he hecho el cabello de ángel.


-Tu hermano también las ha hecho de requesón y de crema.


-Esas otro día. Ahora he de ir a ver a Mari y llevarle uno de estos - sacó una farinosa de la caja y la dejó sobre la mesa de la cocina. La otra la volvió a envolver y se fue camino de la carnicería. Por el camino se encontró con Antonio.


-¡Cuanto tiempo sin verte Antonio! Por cierto, felicidades por tu magnífica exposición de fotografía, son una pasada.


-Muchas gracias Raquel, para mi es un lujo poder hacerlas, disfruto mucho. 


-Yo ya la he visitado, si puedo iré uno de estos días con mi madre - se despidió y siguió su rumbo. Al llegar a la carnicería saludó a Mari y un par de clientas que habían.


-Hola Mari, ¿Dónde te puedo dejar esto? 


-Hola corazón, déjalo en el obrador. Entró y sobre la mesa se encontró una carta manuscrita abierta y un montón de pañuelos de papel húmedos al lado.