Tarta helada de crema de avellanas y mascarpone

#Postres y dulces 08 julio 2021

Foto: Soy comocomo


En casa de Sori se fueron a dormir bastante pronto, las dos estaban cansadas y el sueño las vencía. Una vez en la cama la anfitriona no podía dormir, a pesar de saber que era poca cosa la que había perdido en el robo, el quebradero de cabeza que suponía tener que hacer todo el papeleo la ponía de mala baba. Mañana después de salir del trabajo iría de nuevo  a la comisaría de policía. Por otro lado no tenía mucho tiempo para organizar las cosas de casa. Le hacía mucha ilusión prepararle una Tarta helada de crema de avellanas y mascarpone, la estuvo mirando en cookidoo y necesitaba: 180 g de galletas (tipo maría, napolitanas, digestive, etc.), 75 g de mantequilla (a temperatura ambiente) en trozos, 75 g de avellanas tostadas, 500 g de queso mascarpone, 60 g de azúcar glas y 400 g de crema de cacao y avellanas (p. ej. Nocilla®) La preparación era sencilla, lo más importante era tenerla un tiempo cuajando.


Base de galletas


Ponga las galletas en el vaso y triture 5 seg/vel 10


Añada la mantequilla y mezcle 5 seg/vel 5. Vierta la mezcla en un molde desmontable de Ø 22 cm y extiéndala presionando con el cubilete o el reverso de una cuchara. Reserve en el frigorífico.


Relleno


Ponga las avellanas en el vaso y triture 5 seg/vel 7. Vierta en un bol y reserve.


Ponga en el vaso el queso mascarpone y el azúcar glas y mezcle 15 seg/vel 4.


Añada la crema de cacao y mezcle 15 seg/vel 6. Con la espátula, baje los ingredientes hacia el fondo del vaso y vuelva a mezclar 15 seg/vel 6. Vierta la mezcla sobre la base de galletas y espolvoree con las avellanas reservadas. Introduzca la tarta en el congelador un mínimo de 2-3 horas antes de servir. 


Tenía previsto no llegar muy tarde, así que compraría el queso y la montaría. Finalmente se dejó abrazar por Morfeo.


Mari Carmen tenía que ir a primera hora a Esplugas de Llobregat. No la vio por la mañana. Se dejó llevar por el sueño más de lo que se podía permitir, no tuvo tiempo de desayunar en casa, así que se tomó un café con leche y un bikini en el bar Manolo. Se encendió un cigarro para no tener que llegar fumando al barrio donde trabajaba, no le gustaba que los niños la vieran con el pitillo. Al llegar saludó a sus compañeras y fue a su despacho. Sobre la mesa había una bolsa de plástico con algo dentro y una nota con una caligrafía pésima que decía: LO SIENTO SORI, ESTÁ TODO. Dentro estaba el bolso que le habían robado el día anterior. Lo abrió y no faltaba nada.


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