Leche de caramelo caliente (Sobremesa)

#Bebidas 02 febrero 2021

Foto: El diario Vasco.


La sobremesa fue larga, hacía mucho tiempo que en casa de Raquel no se recibían visitas. Aunque no habían tenido mucho trato, la conversación entre las dos mujeres era de lo más entretenida.


-No he entendido muy bien en qué consiste ese examen al que te presentas.


-Sabes que en Huesca está el museo pedagógico de Aragón.


-Si en la plaza del mercado.


-¿Plaza del mercado? Yo no tengo esa dirección.


-Bien, es como se le conoce popularmente, allí estaba el mercado. De hecho el museo se creó en el mismo edificio.


- Pues desde ese museo se ha creado una especie de beca. Si apruebas el examen tienes derecho a cobrarla y luego presentar el trabajo realizado. El hecho de publicarlo, empieza a tener prestigio en ese sector. La parte económica no es muy cuantiosa, pero da curriculum  . 


-¿Se presenta mucha gente?


-Por lo que se unos doscientos. He de decirte que a mi me hace mucha ilusión. Pero sobre todo el poder estar sola en una ciudad de la que me han hablado maravillas y me apetece disfrutar. Así que estaré cinco días. El examen es pasado mañana, el resto de tiempo lo dedicaré a pasear y ver cosas.


-Yo no tengo mucho tiempo, pero por las tardes te puedo acompañar en algún momento si te apetece. -Sori asintió.


-¿Te apetece un café?


- No soy mucho de café, soy más de te o leche.


-¿De leche? Te voy a sorprender.


Se adentró en la cocina y empezó a preparar leche caliente al caramelo  , el pasado fin de semana lo preparó Izarbe y les encantó. Aún quedaba salsa de caramelo, así que omitió ese paso. la leche se la habían dado en Siétamo una de sus usuarias. El nieto había montado junto a su novio una granja de vacas para leche y estaban empezando con el negocio. En esta ocasión le habían dado la leche cruda. A Raquel le venía a la memoria cuando iba a buscarla a la lechería de la Clemen en Ejea y que aún estaba caliente cuando llegaba a casa,  recién ordeñada. A ella le gustaba el telo de nata que salía después de hervirla. Lo solía tomar en un trozo de pan con una cucharada de azúcar por encima.


-¿A ver si te gusta?


-Espectacular, ese gustito a caramelo y anís es fantástico. -Ya empezaba a anochecer y Sori decidió volver al apartamento. -Muchas gracias por todo, estamos en contacto.


-A ti por las flores. Me han encantado. Si me necesitas, ya sabes.


Fue caminando hasta llegar a la plaza de Santa Clara y de allí por la calle de San Lorenzo. En la esquina había una frutería. Se compró un par de manzanas y una bolsa de nueces peladas. Al llegar al apartamento miró el móvil. Tenía veintidós mensajes. Uno era de Otto.


-Ya no se que hacer con este hombre.